Hemos podido, eso sí, ver mucho más tranquilos algunos de los templos más apartados de las hordas de turistas y su corte de vendedores. Algunos muy interesantes.
Al día siguiente 8 horas de nueva tortura, el tipo no se callaba nada, en coche hasta Kalaw. Nada especialmente interesante en el camino.
Llegada a Inle Lake.
Buenos después de unos d
ías de descanso, desde un torreón escribo lo que ha dado de sí los últimos tres días. La verdad es que desde una localización así, casi me dan ganas de dejar de escribir, os describo: estamos en medio de un lago, por donde mires ves montañas y agua, aunque también hay zonas verdes que en realidad, y en su mayoría, son islas flotantes, pues se trata de vegetación “flotante” pues los lugareños plantan de todo e ellas, y así sobreviven. Además hace tres días ha empezado una fiesta muy folklórica (y vistosa) dónde los que habitan el lago, sacan en procesión a sus budas… todo un espectáculo que nos vamos a perder, porque la última procesión ha ido esta mañana y la próxima es dentro de tres días, y ya no estaremos en Myanmar.
ías de descanso, desde un torreón escribo lo que ha dado de sí los últimos tres días. La verdad es que desde una localización así, casi me dan ganas de dejar de escribir, os describo: estamos en medio de un lago, por donde mires ves montañas y agua, aunque también hay zonas verdes que en realidad, y en su mayoría, son islas flotantes, pues se trata de vegetación “flotante” pues los lugareños plantan de todo e ellas, y así sobreviven. Además hace tres días ha empezado una fiesta muy folklórica (y vistosa) dónde los que habitan el lago, sacan en procesión a sus budas… todo un espectáculo que nos vamos a perder, porque la última procesión ha ido esta mañana y la próxima es dentro de tres días, y ya no estaremos en Myanmar.Como os decía, antes de ayer fue un día de largo recorrido hasta la población de Kalaw, todavía con el plasta. No dio para mucho, el viaje duró unas ocho horas aproximadamente. Llegamos a la población de Kalaw, dónde no había nada más que hacer que esperar al día siguiente para empezar el trekking de dos días que nos ha llevado hasta el lago Inle. Allí coincidimos con una pareja, que casualmente, han hecho el mismo viaje con nosotros, nos hemos ido encontrando durante todo el viaje: Silvia y Fernando; y además conocimos a dos chicos de Barcelona Dani y Albert, que también coincidimos estos últimos días.
Casualmente, los Budas quisieron que ésa noche diluviara, así que el camino ha estado a veces impracticable, resbaladizo y cansado, aunque las maravillosas vistas, los valles, la vida lejos de las vías de comunicación no tienen comparación. En el camino te encuentras con gente que probablemente nunca han tenido mucho contacto con la “civilización”, así que te sonríen mientras labran los campos, recolectan coles o simplemente escuchan música mientras limpian de hierbas el campo.
Ahora que h
a terminado puedo decir que ha sido de lo que más me ha gustado del viaje, especialmente en lo que a experiencias humanas y contacto con la gente local se refiere. Ayer por la tarde llegamos a una pequeña población y hemos “dormido” en un templo. La experiencia os podría decir que ha sido muy espiritual, pero en realidad ha sido tremendamente incómoda (dormir en el suelo y pasando frio no es lo mío definitivamente). A pesar de ello por la noche una familia nos invitó a su casa a tomar un té y unos cacahuetes y la verdad, fue muy especial. No lo hacían para que les pagáramos nada, simplemente, no están acostumbrados a ver gente occidental y les hacía una ilusión tremenda, tendríais que haber visto con qué sonrisa nos miraban!!, hasta una quería casarse con Jaime!
a terminado puedo decir que ha sido de lo que más me ha gustado del viaje, especialmente en lo que a experiencias humanas y contacto con la gente local se refiere. Ayer por la tarde llegamos a una pequeña población y hemos “dormido” en un templo. La experiencia os podría decir que ha sido muy espiritual, pero en realidad ha sido tremendamente incómoda (dormir en el suelo y pasando frio no es lo mío definitivamente). A pesar de ello por la noche una familia nos invitó a su casa a tomar un té y unos cacahuetes y la verdad, fue muy especial. No lo hacían para que les pagáramos nada, simplemente, no están acostumbrados a ver gente occidental y les hacía una ilusión tremenda, tendríais que haber visto con qué sonrisa nos miraban!!, hasta una quería casarse con Jaime! Hoy hemos salido muy pronto continuando el camino hasta el lago. La verdad la experiencia ha sido muy positiva aunque el tramo final un poco cansado… con picaduras de bichos varios incluidas. (Parece ser una oruga verde gigante, muy urticante)….
Bueno, lo dicho, aquí vamos a seguir el resto de la tarde, descansando y con una cervecita.
El último día en el lago Inle ha sido un día muy tranquilito, moviéndonos todo el día en barca, pues los pueblos son flotantes. Además, este año el monzón ha sido muy fuerte, el nivel del lago está muy alto, así que hay zonas inundadas que normalmente no lo están.
Hemos visto pagodas, fábricas varias y huertos flotantes. Al parecer este lago abastece de tomates a todo el país. Aunque la gente sigue siendo muy amable, aquí al turista se le ve como en la mayoría de zonas turísticas: como a un dólar con patas, así que mi maravillosa Birmania se terminó.
Yo sólo añadiré que tras el diluvio la noche que dormimos en Kalaw, el tiempo se está manteniendo bastante bien, un poco ha llovido esta tarde, pero lo más importante es que el calor del segundo día de Mandalay ya no se está repitiendo.

¡Qué feliz se le ve a Osquitar en tan buena compañía!
ResponderEliminar